Recurrir a nuestra residencia de mayores en San Fernando es una forma de que no se vean invadidos por la soledad, algo que muchas veces viene aparejado a la última etapa de nuestra vida.  


Llegar a la tercera edad y ver cómo se va perdiendo autonomía es un duro trago que no todas las personas asumen de la misma forma. Hay casos en los que la red de relaciones familiares y afectivas está tan debilitada que las personas apenas reciben visitas cuando residen en su domicilio. Por eso, apostar por la Residencia Virgen del Carmen es una manera de garantizar que van a estar acompañados, que se van a mantener activos.


No podemos negar que las personas mayores son mucho más vulnerables a la soledad que la población joven y adulta. Necesitan más cariño, comprensión y sobre todo, alguien que les escuche y les atienda. En nuestra residencia de mayores de San Fernando ese es precisamente el objetivo. Tratar de que los ancianos no se sientan aislados y, en algunos casos, acaben por padecer problemas psíquicos y físicos. Es importante fomentar los programas de actividades, hacer que se mantengan activos y frenar en la medida de lo posible el deterioro cognitivo. Además de la adecuada cualificación profesional, es esencial la calidad humana del personal encargado de atender a la tercera edad en la nuestra y en el resto de residencias de ancianos. Nosotros en concreto contamos con profesionales de fisioterapia, trabajo social, terapia ocupacional, geriatría y con animadores socioculturales.